sábado, 15 de junio de 2013

El retrato post mortem



Sé que puede parecer horrible, a algunas personas macabro, pero era una forma más de entender la vida. En el s.XIX la muerte estaba a la orden del día, las malas condiciones higiénicas hacían  que las epidemias se propagaran rápidamente, por lo tanto la muerte era algo que los habitantes de esa época esperaban abiertamente, sin tapujos a la hora de hablar de ella porque no era un tema prohibido, era un tema de actualidad. La fotografía post-mortem no se consideraba morbosa, debido a la ideología social de la época, el Romanticismo.


En pleno Romanticismo la vida se veía como una gran carga, el pesimismo rodeaba la vida, la muerte no puede traer otra cosa que alivio, libertad. Significaba la tranquilidad y el descanso del alma atormentada, por eso es que los románticos se sentían atraídos por los temas fúnebres; la noche, los cementerios y la muerte como única manera de liberarse de la melancolía y alcanzar la inmortalidad del alma.

La muerte era parte de la vida, muchas veces vista como un regalo, por lo tanto dista mucho de la idea que tenemos hoy en día. Para nosotros es un tema prohibido, muy desagradable hablar de ello. Ellos simplemente retrataban lo que era ley de vida. La mayoría de fotos son de niños, tiene sentido, la fotografía de aquella época era muy cara y no daba tiempo a retratarlos en vida. Enseñando estas fotos me han llegado a decir que estoy enferma, la sociedad de hoy en día lo considera así. Solo hay que abrir un poco la mente y entender que era el único recuerdo que iban a tener de un ser querido, aunque su alma ya estuviera lejos.

Los retratos post-mortem se podían hacer de varias formas, simulando que el muerto estaba vivo y todo lo que ello conlleva: ojos abiertos, cadáver de pie o sentado, leyendo, con familiares, a veces simulando una situación cotidiana como una cena en familia.
En este caso la fallecida esta en el medio, intenta simular vida, sus padres a los lados demuestran vida ya que salen más borrosos. Eso se debía a que el tiempo de exposición era muy largo y los vivos salían movidos mientras los difuntos eran perfectos para las fotos porque al no moverse salían nítidos.

Simular con vida, a veces podía ser una tarea complicada. En este caso los ojos están abiertos pero tiene evidentes signos de rigidez. Parece estar reposando con un abanico en la mano izquierda que no llega a coger del todo.
También se podía simular con vida al fallecido pero esta vez que pareciera que estaba dormido, esta práctica se realizaba con los niños, sólo o con algún familiar acunándolo. Estas tomas distan del impacto de las primeras porque simplemente parecen niños descansando tranquilamente.


Estas fotografías simulan que los bebés duermen plácidamente, no impresionan tanto como otras, más bien trasmiten una melancólica paz.  

Otra variante del retrato mortuorio era fotografiar al fallecido directamente en el lecho de muerte, en este tipo de tomas se añadían flores como elemento decorativo. Tampoco se libraban los animales a la hora de ser fotografiados sin vida.



Si es cierto que hay algunas verdaderamente estremecedoras. En algunas se ha esperado muchos días para realizar la foto, o el fotógrafo no tenía mucho éxito a la hora de colocar los miembros rígidos, cerrar la boca o abrir los ojos del difunto. Pero he decidido no incluir ninguna de esas fotos más desagradables en este post.


Si te interesa el tema: Memento mori: Fotografía post mortem

Fuente: wikipedia.org

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